La importancia de los pensamientos

La importancia de los pensamientos

Estamos acostumbrados a creer que si todo en nuestra vida fuera bien, tuviera un buen trabajo, encontrara pareja, mejoraran mis relaciones sociales, si tuviera más dinero, si consiguiera hacer ése viaje que desde hace tiempo quiero hacer. Entonces sería feliz, y dejaría de quejarme y disfrutaría de mi vida.

Pero realmente cuando llega ése momento, en el que mis condiciones externas mejoran,  al principio nos sentimos realmente bien pero al cabo de un tiempo ésta se disipa y vuelvo a mi estado original.

Hay numerosos estudios que demuestran que las personas a las que les toca la lotería, obtienen un gran subidón de energía y sienten una gran alegría al instante pero que cuando pasan un par de meses, ésta acaba disminuyendo.

¿Por qué ocurre esto? ¿Realmente no nos conformamos con nada en la vida? ¿Somos poco agradecidos por lo que tenemos?

Una de las causas es el error de creer que el 100% de cómo nos sentimos se debe a qué si nos pasan cosas buenas necesariamente estaremos bien, mientras que si nos pasan cosas negativas nos tendremos que sentir mal. Y esto no es del todo cierto, por supuesto que lo que nos ocurre en nuestra vida afecta a como nos sentimos, pero hay un factor que dejamos en el olvido y al que no le damos apenas importancia y en cambio es la base esencial para sentirnos bien, y son los PENSAMIENTOS.

Sí, aquello que nos repetimos día a día, aquellas palabras que aparecen en nuestra mente tiene aún mucho más peso que lo que nos ocurre.

Por ejemplo, si acudimos a una entrevista de trabajo y al final no acabamos seleccionados. Está claro que si nuestro objetivo era conseguir ése puesto, la noticia no va a ser agradable para nosotros, pero hay personas que ante ésta circunstancia pueden acabar desmotivándose, sintiéndose muy triste, incapaz de poder conseguir nunca un trabajo, incluso llevándole a dejar de luchar para conseguirlo, mientras que a otra persona puede proporcionarle más fuerza para seguir y seguir hasta llegar a su oportunidad.

¿Cuál es la gran diferencia entra éstas dos personas? Lo que se dicen a sí mismos, lo que interpretan de lo ocurrido. Seguramente la primera persona después de ver que no consigue el trabajo está diciéndose palabras como; “No valgo para nada” “Nunca voy a conseguir un trabajo” “No sirve de nada que siga intentándolo”. Mientras que la segunda persona aunque también se sienta mal por lo ocurrido, está pensando “Tengo que seguir ““Yo puedo conseguirlo” “Esto es sólo una entrevista más”. Lo que repercute directamente en cómo se sienten y desde luego en cómo actúan a posteriori.

Es por ello que es tan importante trabajar los pensamientos, analizarlos, ser conscientes de las palabras que utilizamos y así poder cambiarlas por otras que sí nos ayuden a conseguir nuestras metras u objetivos.

 

 

“Tu cuerpo escucha todo lo que tu mente dice”

 

 

Beatriz Pérez Vélez