Inteligencia emocional

Inteligencia emocional

 

La inteligencia emocional es la capacidad de relacionarnos satisfactoriamente con nosotros mismos y con las demás personas que nos rodean. Para ello, es necesario que aprendamos a reconocer nuestras propias emociones y sentimientos, para de ésta manera poder entender la de los otros, y poder generar empatía y colaboración.

Es cierto que hay personas que presentan un mejor desarrollo de su inteligencia emocional, pero también es sabido que la inteligencia emocional puede aprenderse y desarrollarse, y cada vez son más frecuentes los cursos, libros y talleres dirigidos a éste concepto y a su trabajo personal.

La inteligencia emocional requiere de un trabajo personal, emocional y social, pero nos proporciona múltiples ventajas en nuestro día a día. Desde una mayor paz, y liberación con nosotros mismos, un mayor conocimiento de nuestros sentimientos, actitudes y pensamientos que conduce hacia cambios y mejoras proactivas, hasta la obtención de mejores relaciones personales en el trabajo, en la familia, pareja, amigos, etc.

Para ello es importante trabajar en diferentes aspectos;

Por un lado, es esencial conocernos a nosotros mismos y eso supone que conozcamos nuestras limitaciones, pero también nuestras fortalezas, las aceptemos y trabajemos para mejorarlos.

Reconocer nuestros propios sentimientos, qué es lo que nos causa dolor emocional, ante qué circunstancias se producen y cómo actuamos ante ello. Percibir y detectar cuando algo nos está haciendo daño y reconocer en sí misma esa emoción. Tenemos que recordar que no todas las circunstancias son dolorosas para todo el mundo, y que ahí radica la importancia de conocernos a nosotros mismos para saber cuándo debemos actuar.

Una persona que ha desarrollado su inteligencia emocional no solamente detecta su emoción sino, que es capaz de comunicarlas en busca de ayuda, por ejemplo, o para mejorar una relación que está pasando por malos momentos. Cuando somos capaces de comunicar qué nos molesta, nos disgusta, o qué nos agrada de la otra persona, y además esa comunicación se produce de una manera empática, es mucho más sencillo que los demás puedan entender lo que nos pasa, y por lo tanto puedan ayudarnos, comprendernos, y trabajar en la construcción de relaciones más positivas.

 

Una vez que sabemos reconocer nuestras propias emociones, debemos utilizar de manera provechosa dichos recursos. Una persona inteligente emocionalmente, sabe reconocer sus errores y levantarse de las caídas, haciéndose más fuerte y trabajando para conseguir sus objetivos

Caerse es normal en la vida, sentirse mal, llorar, enfadarse, sentir frustración etc. La inteligencia emocional no prohíbe éstas emociones, las detecta, las analiza, pero consigue seguir adelante y no permanecer de manera estática en la sombra.

Por ello la automotivación, es otro de los aspectos esenciales a trabajar. Aunque algo sea costoso, es importante ver a qué camino queremos dirigirnos y cuál es la meta que quiero conseguir, tenerla siempre presente para que el camino sea menos duro y se obtenga la motivación suficiente para continuar. Reforzarse en cada paso es el motor que nos puede ayudar a continuar en los momentos difíciles, por que los pequeños logros son realmente grandes y es esencial tenerlos en cuenta y valorarlos como tal.

 

 

 

Beatriz Pérez Vélez